womantalent

¿Por qué nos sentimos culpables?

Lo que se resiste, persiste. Lo que aceptas, se transforma«

(Carl Jung)
Algunas mujeres, sobre todo las más jóvenes, tienden a percibir que el hecho de poder acceder a la educación, al empleo y al mundo financiero, les permite tener las mismas oportunidades que los hombres en relación al destino que desean dar a sus vidas. Si no lo hacen se sentirán culpables, si lo hacen se sentirán culpables, en cualquier caso alguien les recordará que son demasiado temerosas o ambiciosas, extremadamente caritativas o egoístas, rígidas o permisivas.

A John Gray, le gustaba identificar a las mujeres con las olas del mar, oscilantes, al igual que lo es la percepción que tienen de sí mismas y los sentimientos asociados a subidas y bajadas de autoestima. Y claro, es complicado vivir en una constante fluctuación hormonal y en un neurótico mundo que valora e infravalora a la vez los mismos conceptos en la mujer:

-La madre/la maruja
-La amante/la puta
-La profesional de éxito/La egocentrista ambiciosa.
Poder, ambición, individualidad, placer,, competencia, … son términos que chocan con abnegación, entrega, sacrificio. ¿Por qué somos valoradas?, ¿Por qué somos castigadas?, y volviendo a la pregunta inicial ¿Por qué nos sentimos culpables?, ¿Dónde se haya nuestra culpa? En nuestro cerebro.

La culpa no corresponde a ninguna de las 6 emociones básicas que nuestro cuerpo experimenta (alegría, trsiteza, miedo, asco, sorpresa e ira). La culpa es un sentimiento pensado, no un hecho.

¿En qué medida esa culpa está frenando tu alegría y tus proyectos?, ¿en qué medida estamos reaccionando, que no respondiendo, a las demandas sociales y tradicionales de nuestra educación por motivos de género?

¿Qué pasaría si observaramos sin juzgar esos pensamientos y convivieramos con ellos sin tratar de modificarlos, sin resistirnos o luchar contra ellos? «Lo que se resiste, persiste«, piénsalo. Observar sin intervenir en los pensamientos, los dejarán marchar.

¡Conquista tu libertad escuchando tu cuerpo y tu respiración con atención plena en el momento presente, y reencuéntrate contigo misma, la que vive y siente, ahora. No la que fuiste o podrás llegar a ser. Por este camino, podras generar el patrón mental que te libere de la tiranía de los «debería» y realmente «ser» tú misma.