¿Sabes ponerte en tu sitio?

Foto: Salvatore Vuono/FreeDigitalPhotos.net
¿Eres de los que saben ponerse en su sitio? Si me lo preguntas a mí te diré que uno de mis mayores retos en la vida ha sido el llegar a conseguirlo. Dicen que el mundo se divide entre «el que come» o «el que es comido». Siempre he pensado que esta afirmación es demasiado radical, pues existe un término medio entre devorar y ser devorado, sin embargo, con la experiencia te das cuenta que en el equilibrio del ecosistema sólo existe una única posibilidad y es ponerte en tu sitio. Para mí ha sido tarea difícil conseguirlo, empezando por mi familia, siempre han querido convertirme en el hijo perfecto y me han dado pautas de cada paso que debía seguir en la vida. Debes estudiar esto, hacer aquello y sobre todo parecerte a tu hermano mayor que es súper responsable y un ejemplo a seguir, así que, cuando quieres reaccionar es demasiado tarde, porque te has convertido en la suma de lo que los demás han elegido para ti y ponerte en tus sitio equivale a generar un conflicto en tu entorno y eso es algo que intentas evitar a toda costa, aun cuando suponga sentirte incómodo contigo mismo. Y eso por no hablar de la época de la universidad, quería caerle bien a todo el mundo con el fin de ser aceptado y que la gente no pensara que era el típico andaluz gracioso que vivía en un colegio mayor pagado por papá, eso me hacía protagonista de acciones que una persona normal no habría realizado en mi lugar. Cada curso me erigía en delegado de la clase y me desvivía por ayudar a todo el mundo de forma incondicional, incluso llegué a enfrentarme con algún profesor por defender los intereses de gente que ni siquiera me saludaba por los pasillos y ponía mis apuntes ampliados a disposición de la clase entera en la tienda de fotocopias de la facultad. No necesitaba llevar el cartel de gilipollas colgado en la frente, porque todos me consideraban como tal y en lugar de conseguir que la gente me respetase y admirase, logré el efecto contrario y cada vez me exigían más. Me sentía enojado conmigo mismo, pero en realidad era capaz de hacer muy poco por mí y terminé la universidad casi sin amigos. Quería hacer lo posible por cambiar y ponerme en mi sitio e iniciar con buen pie mi andadura profesional, pero me encontraba a miles de kilómetros de distancia del lugar en el que quería estar en la vida. ¿Te has sentido alguna vez así? Si tu respuesta es afirmativa, entonces seguro que me comprendes.
Amparo Senra
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Estoy de acuerdo con lo que se dice en el artículo. Querer caer bien a todos normalmente tiene el efecto contrario, y encima te terminas convirtiendo en una persona insegura y llena de ansiedad. Dejar de pensar en lo que los demás opinan de ti es toda una liberación.